La esencia de rosas inunda los estanques y palacios iraníes.

Irán tiene olores especiales, sus calles huelen a gasolina mal refinada,  a especias, a azafrán, pero sobre todo huele a rosas,  la esencia de esta flor inunda los jardines, los palacios, los hoteles, las calles,.....


Nuestro guía nos comenta,  que incluso existe un pueblo que vive de las rosas, más bien de su destilado y elaboración tradicional de agua y esencia de esta flor. En el mes persa de Ordibehest (abril y mayo) destilan esta flor para impregnar de olor a rosas pueblos y ciudades.  

Las madrugadas se llenan de este perfume y los alambiques funcionan al cien por cien para elaborar el preciado extracto.


Según la creencia popular las cinco de la mañana, es la hora más perfumada, los campos plagados de pequeñas rosas damascenas de color rosado, llamadas aquí Mohamadí, por la creencia  popular de que la rosa nació al tocar al suelo una gota de sudor del profeta Mahoma.

 

Los agricultores las cosechan a mano con delicadeza y rapidez, para que no pierdan ni una pizca de su aroma.

Los campesinos de esta localidad llenan bolsas de tela que depositan en unas alcántaras de cobre, según nuestro guía este recipiente de cobre es único, ya que es capaz de extraer el mejor aroma de las rosas. 

No pudimos disfrutar de este pueblo; Ghamsar, es el nombre de esta población que se encuentra entre las montañas, pero sí pudimos disfrutar de su aroma, ya que en varios palacios, o en los jardines de los museos, los pétalos de las rosas inundaban los estanques.


✍🏼 María Carrión 
📷 María Carrión 💫
Os espero en próximas entradas sobre Irán, en aspirante antropóloga 💫

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